A los cinco años, los niños ya comparten
secretos con sus amigos que jamás revelarían a nadie más. Y a medida que crecemos, tendemos a acumular cada vez más información que
ocultamos al público. Pero cuanto más tiempo guardamos un
secreto, más pesado se vuelve. Por eso, puede ser una sensación increíble finalmente revelarlo a alguien, aunque sea un desconocido en internet.
Últimamente, los internautas han estado
confesando anónimamente
secretos que planean llevarse a la tumba. Si bien es discutible si esto puede considerarse un secreto, al menos sincerarse de esta manera no tendrá consecuencias en la vida real para quienes lo escriben.