Cuando ves la enorme fama de estrellas famosas en Internet como Doug el carlino, Jiff Pom y Nala Cat, que tienen millones de seguidores en su haber, es fácil pensar que nuestras bolas de pelo han nacido para la cámara, si no también para Hollywood.
Pero en cuanto uno se desplaza por el rollo de la cámara para ver los resultados de una sesión espontánea que acaba de realizar, se queda con un frío momento de expectativa frente a la realidad. O lo que es peor, algunas de nuestras queridas mascotas son todo lo contrario de fotogénicas, lo que hace que se parezcan a demonios incompetentes, a chupacabras salvajes y a bestias enloquecidas que parecen haber jugado demasiado con la ouija.
Bored Panda ha recopilado una colección llena precisamente de estos casos fotográficos que demuestran una cosa: no importa la fealdad fotográfica, seguimos pensando que nuestras mascotas son las más bellas, y que nadie se atreva a decir lo contrario.