Antes de la era de las redes sociales, niños y adolescentes aspiraban a profesiones más convencionales como médicos, abogados, artistas o emprendedores. Pero una vez que los "likes" y las visualizaciones se convirtieron en una valiosa moneda de cambio, muchos jóvenes ahora aspiran a ser
influencers de mayores.
¿Y quién puede culparlos? Cualquiera aprovecharía la oportunidad de ganarse la vida usando solo su smartphone y una idea. Y aunque muchos han tenido éxito, muchísimos otros
fracasan estrepitosamente. Los de esta lista son solo algunos ejemplos, y no, ni siquiera hemos arañado la superficie.
No hay nada de malo en querer ser influencer. Pero si tienes que seguir ese camino, intenta
no hacerlo de esta manera.